martes, 26 de enero de 2010

Eurovisión entierra a Europa


Europa se gestó con el amor por la belleza y el saber de los griegos, la administración y el derecho romano y la constribución transcendental cristiana. Después se reconoció en el Renacimiento y encontró nuevos vuelos con los aires impetuosos de la Ilustración. La civilización occidental no se puede entender sin la contribución europea y sin su humanismo.
En 1956, en la ciudad suiza de Lugano, se celebró el primer Festival de la Canción de Eurovisión. Marcel Bezencon fue su creador, y su idea original era la de unir a los pueblos europeos a través de la música, a la vez de dar a conocer al mundo la música europea.
Noble propósito que comenzó a desvirtuarse cuando los países participantes, influenciados por el gusto por lo vulgar, apostaron por artistas que no se destacaban por sus dotes musicales, sino por encuadrarse en los que todos conocemos por la denominación "friki".
Los medios de comunicación tuvieron mucho que ver con esta caída por la pendiente de lo chabacano. Sólo trasladaban a este concurso su triste realidad diaria.
En España, este proceso de degeneración ha sido más intenso y acelerado que en el resto de los países participantes. Hace dos años, un personaje como "Chiquilicuatre", intentó reirse de los europeos, como ya había hecho de los españoles, pero el chiste no dió para tanto. Y en este año, de capitalidad europea española, no se les ocurre otra cosa a los responsables de Telecinco, que presentar como candidata a Karmele Marchante.
Esta señora es conocida por practicar un periodismo que algunos obtusos intentan denominar como "neorrealismo". Sus dotes artísticas las conocen todos. Karmele repele a la música y a todo lo que lleve el apellido artístico.
Todo está enmarcado en una estrategia empresarial que la utiliza, como a su mentor, el inclito Jorge Javier Vázquez. Olvidan que son, por desgracia, como material fungible, y que les ocurrirá como a los que les precedieron en el oficio de bufón. Se les pagará con el escarnio público y el olvido. Más pronto que tarde, cuando no puedan ya ni ser material fungible o mercancia consumible para una masa adocenada y vulgar, podrán entender lo que les decimos.
Quiero pensar que esa no es nuestra aportación a Europa en este año 2010. No pueden contar con nuestra complicidad este tipo de personajes, que nos confunden y nos alejan de la belleza de lo humano y del interés por lo relevante.
No dejemos enterrar a Europa con los lodos de la versión decadente y española de Eurovisión.

jueves, 21 de enero de 2010

Un año no es nada


Que veinte años no son nada clama el famoso tango. Un año lleva el presidente Obama en la Casablanca y su administración gobernando al pueblo estadounidense. Indudablemente la constatación de este hecho no dejaría de ser circunstancial si no se tratara del personaje en cuestión.
Tras el juramento de Obama en aquella fría mañana de invierno en Washington, comenzaba un periodo en el que millones de personas depositaban sus expectativas, aspiraciones y esperanzas en él. Nunca antes ningún presidente americano había contado con ese capital de confianza para cambiar las cosas.
“Yes, we can”, rezaba su eslogan de campaña, entendiendo que las personas son capaces de sobreponerse a las circunstancias adversas si creen en sus posibilidades.
Es el primer mandatario negro en un país en el que los suyos tuvieron un camino muy difícil. Él asumió esa gran responsabilidad y comenzó a trabajar. Qué podemos decir un año después. Obama por fin ha podido adquirir contornos reales. La política económica en un entorno de crisis es muy complicada, las libertades en el mundo deben seguir siendo defendidas, la paz y el desarrollo sostenible piden a gritos atención, y todo ello ha mostrado a un Obama más cercano, más vulnerable y menos idealizado. Si verdaderamente a través de su gestión quiere contribuir al desarrollo de las personas y los pueblos, no es malo que pierda enteros en su sobrevalorada imagen. Si el camino que elige es el de salvaguardar su imagen, errará en la elección y se convertirá en un líder con los pies de barro, poco auténtico y nada creíble.
La realidad nos pone a cada uno en nuestro sitio, incluso a Obama. Que no desespere, que veinte años no son nada, así que un año, menos que nada.

miércoles, 13 de enero de 2010

El terremoto en Haití


La tierra escribió una tragedia sobre el papel del sismógrafo el pasado martes en Haití. Su rugido alcanzó el siete de la temida escala de Ritcher. Los terremotos son la venganza de la Tierra sobre el dominio y señorío del hombre. No perdona que las placas tectónicas sean sólo eso, piedras sin posibilidad de evolución. El temblor nos recuerda la parte violenta de nuestro planeta y por eso nos asusta.
Los terremotos no tienen preferencias y nos castigan donde quieren y cuando quieren. Muchas veces uno puede llegar a pensar que se ceba especialmente con los débiles. Cuando uno observa las fotos iniciales de la tragedia ocurrida en el pobre Haití, se reafirma en esta triste percepción. El primer ministro haitiano aventura que puede haber más de cien mil muertos a tenor de los edificios devastados que cayeron como castillos de naipes al capricho del temblor de las entrañas de la Tierra.
Los resultados de este trágico suceso son catastróficos. Puerto Principe es lo más parecido a un campo santo en ruinas.
Hautí es un estado débil, pobre y por tanto muy vulnerable a todo tipo de catástofres. Los hombres de buena voluntad debemos volcarnos en la ayuda a los haitianos para rescatar a los supervivientes, enterrar a los muertos y reconstruir sus hogares. Comenzarán los estados con la ayuda de emergencia, pero yo pido que cada uno ponga su granito de arena. Las piedras no pueden ganarnos la partida.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Feliz 2010


La carrera de este 2009 llega a su fin. Cada uno sabe lo que le ha costado. Cerramos la puerta y pensamos en el nuevo recorrido que emprenderemos en el taxi de la vida en el próximo año. Nos gustaría gozar de todo tipo de venturas y vivir momentos de felicidad como humanos que somos.
Pero la realidad es tozuda, y la verdad de nuestras vidas nos pone un espejo que nos obliga a mirarnos. Seguro que la adversidad será protagonista el año que viene, los momentos duros nos intentarán inmovilizarnos y la desesperanza querrá colarse por alguna de las rendijas de nuestra alma.
Siendo todo esto cierto, debemos intentar ser audaces, valientes y sobre todo auténticos. No tengamos expectativas de reyes y esfuerzo y trabajo de lacayos. No pensemos en nosotros y después en los demás. Queramos y dejémonos querer. Pensemos en proyectos grandes y participemos en ellos, sumándonos a los esfuerzos de las personas generosas.
Les deseo un 2010 a la altura de sus desvelos y esfuerzos. Feliz año nuevo.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El regalo de Navidad


El regalo de Navidad es un anticipo del cielo. Nos devuelve a la parte mágica de la vida. La de la ilusión, la de la esperanza, la del cariño, la de la tranquilidad, la de la confianza. Siempre hubo regalos en Navidad, hasta que éstos la secuestraron.
La noche de Reyes Magos es una noche de bodas periódica Intensa, mágica, esperanzada y sobre todo, compartida. No podemos renunciar a ella porque no nos reconoceríamos. Los enterradores de la ilusión no podrán dar sepultura a esta tradición que pasamos de padres a hijos.
En estos momentos en los que la cordura y la mesura en el consumo deben ser protagonistas, me atrevo a lanzar una serie de ideas que pueden ser convertidos en regalo sin invertir ni un duro.
A los que tienen hijos como el mío de 6 años, o en rango de edad parecido, regalenle el juguete con el que ustedes jugaron con esa edad. Deben explicarle la historia del mismo y escribírsela para que así sus majestades de Oriente se lo puedan hacer llegar. No lo olvidarán nunca.
A sus padres, a sus tíos, a sus mayores, regálenles fotos antiguas con ellos. Ahora es sencillo reconstruirlas, reparárlas. Póngales algo personal y bonito en el dorso de las mismas. Las fotos son el descanso de la vida.
Para sus parejas busquen algún objeto que tenga un significado especial para ustedes. El bolígafo que le regaló en la facultad, el pañuelo que le dió un San Valentin. Siempre debe ser algo muy significativo y evocador. Deben envolverlo en una caja bonita que contenga una nota que sea emotiva y auténtica.
Y finalmente, no olvide a sus amigos, propóngase no mandar "sms", llámelos y dígales que los quiere, y sobre todo que los necesita.
El último regalo debe ser para el desconocido, para que el que no tiene la suerte que tenemos nosotros. Rece una oración por él.
No se quejarán, todo barato, barato.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La Navidad


La Navidad en Occidente nos invita a ser el hermano mayor que siempre quisimos ser. Digno, justo, libre, vulnerable, sensible, accesible, amoroso, veraz y humano. Y todo esto no es por mera casualidad. La civilización occidental que comenzó a andar con el amor a la belleza y las ideas nobles de los griegos y la administración y justicia romana, conoció el hecho histórico del nacimiento de Jesús en Belén, el Dios hecho carne. Por ese niño Jesús, y la transcendencia de su mensaje, la Navidad para cada uno de nosotros es especial.
Es un momento para reencontrarnos con nuestra mejor versión, para evaluar nuestra vida y retomar nuestras tareas con ideales más elevados que los que nos confunden en el día a día. Es un tiempo para a amar sin límites, pero sobre todo para ser amado. Y eso nos encanta.
Me niego a creer que la Navidad tenga algo que ver con las luces de las ciudades, la escalada consumista, las comidas de empresa, el "gordo" o el "calvo" de la lotería o los calendarios horteras de bomberos y demás parroquianos. Me sublevo por principios y por no pactar con lo hortera.
La crítica a la Navidad es una carga de profundidad contra nuestra civilización occidental, que asume sus miserias y equivocaciones, pero que señorea sus logros. El reconocimiento y defensa de la dignidad de cada hombre, de todos los hombres, en nuestros días y en la historia que le reste a la Humanidad se lo deberemos a ella. La posmodernidad con su afrenta a la verdad y el multiculturalismo excluyente, hijo de la misma, sin duda hacen más daño que el capitalismo feroz. Pero no podrán con nosotros, porque cada día seguiremos queriendo ser mejores, y en Navidad, más si cabe.
Feliz Navidad a todos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La pena de Diego


Los primeros cantos de los pájaros del jardín de mi casa me despiertan a diario. Tras enfrentarme a las exigencias del necesario aseo, el siguiente sonido que escucho cada mañana es la voz de mi mujer. Antes de marcharme a trabajar beso a mi hijo y me quedo con el olor de su inocencia por estrenar. No puedo pedir más.
Seguro que algo parecido le debía ocurrir a Belén la madre de Aitiana. Vívían en Parla felices junto a Diego, el novio de mamá. Todos provienen de familias sencillas. La vida le había dado duro, y Diego, que es albañil, tuvo que dejar descansar por un tiempo a su palustre. La dichosa Justificar a ambos ladoscrisis lo había echado de su tajo. Le salió trabajo a Belén, e iniciaron una nueva vida en Tenerife. Aitiana era feliz, su madre se despedía cada mañana de ella y Diego aprendía a ser un padre necesario y cercano.
Todo fue bien hasta que la niña se cayó de un columpio. Por las heridas de esa caída finalmente falleció. Alguién confundió el origen de esas lesiones y a Diego se le acusó de violador y asesino de su niña.
La autopsia reveló la realidad de las cosas, pero Diego fue juzgado previamente y además fue condenado por todos. Le mostraron las fotos de la autopsia de su niña y recibió un trato inhumano.
Aitiana está enterrada, Belén llora su pérdida y Diego se muere de pena.
¿Qué sociedad estamos creando entre todos? La sencillez no puede estar en el banquillo y los reyes del morbo salirse de rositas. Algo hay que cambiar.