martes, 9 de marzo de 2010

Antonio Soler en el laberinto taurino


El mundo taurino necesitaba atención. La crisis interna que estaba viviendo no podía ser narrada por los especialistas de la materia, ni encontrar sólo repercusión en el periodismo de pocos kilates que representa la crónica rosa. Necesitaba el interés de todos aquellos que piensan, critican, polemizan, entronizan y desbancan, y además la de los periodistas de gran cilindrada. El mundo del toro es muy endogámico, reducido, interesado, parco en lo docente, generoso en lo elogioso y olvidadizo con sus miserias. He defendido en multitud de ocasiones que un artículo de Umbral hacía más por los toros que la temporada de muchos diestros.
Quién nos iba a decir a los aficionados taurinos que un ataque tan en la línea de flotación de la propia esencia del toreo iba a obrar el milagro. Los toros son actualidad, construyen polémicas y generan pensamiento y opinión. Eso era lo mejor que nos podía pasar. El Parlamento Catalán está inmerso en pleno debate a propósito de dirimir sobre la conveniencia o no de ilegalizar las corridas de toros atendiendo a una iniciativa de un grupo de personas autodenominadas “antitaurinas”. Escritores, periodistas, intelectuales, filósofos, científicos, toreros, ganaderos, pintores, escultores, cantantes, actores, ecologistas y demás gentes de altas miras y vuelos elevados han tenido a bien ocuparse de los toros. Gracias y bienvenidos. De todo ello se genera el debate necesario que arrojará luz a la crisis taurina.
El pasado domingo en su habitual sección de opinión “El extranjero”, el escritor malagueño Antonio Soler escribió un articulo titulado “Toros Catalanes” (Diario Sur 7-03-10). Leí el mismo con sumo interés. Sin duda, me divirtió, y conocí su postura frente a los toros. Para los que no leyeron esta columna su posición se resume en que la “carnicería parsimoniosa”, definición que le da a la corrida de toros, no “puede haber el menor atisbo de arte”. Su opinión es excesiva, tremendista, pero sobre todo previsible. Nada nuevo bajo el sol.
Créanme que lo que más me llamó la atención de su dominical artículo no es su previsibilidad sino su frágil sustento conceptual de la crítica que hace de las posibles atribuciones artísticas que damos algunos a los toros.
Defiende que el hecho de que los toros hayan sido motivo de inspiración a artistas, como Picasso o Goya, no les conceden atribuciones artísticas a los mismos. Todos estamos de acuerdo en esta afirmación. La mirada del artista sobre la realidad no confiere rasgos artísticos a la misma, hasta ahí podíamos llegar. Lo que si defendemos los taurinos es que a veces en una corrida de toros se pueden dar todos los condicionantes para que el encuentro de un hombre con un engaño endeble frente a un toro, una auténtica fiera, tenga sentido poético, que como bien conoce nuestro querido escritor es la esencia de cualquier obra de arte. Esto es, la acción del torero intenta desvelar otras realidades humanas con mayores sugerencias que la propia realidad aparente de las cosas, como Picasso con sus retratos de mujeres imposibles.
En otro orden de cosas, apuesta porque los aficionados se defiendan únicamente diciendo que “les gustan los toros porque si”. Siguiendo este argumento, nunca la sociedad en su conjunto, ni ninguna actividad artística crecería. Las opiniones por muy asertivas que intenten ser, no pueden limitar la posibilidad del debate ya que nos convertiría la vida en muy aburrida y vulnerable a las opiniones impuestas por la fuerza. Del porque sí se puede pasar fácilmente al porque lo digo yo.
Me llamó la atención sobremanera que situara gran parte de su critica en que lo verdaderamente espantoso de las corridas de toros es su vertiente de espectáculo. Coincido con Antonio Soler que muchas veces el espectáculo es mal amigo del arte, pero no por ello debemos olvidar que está en la esencia misma de las corridas de toros el afán por la comunicación de las emociones al público. El arte, recordemos, tiene en su esencia una función profundamente comunicativa, el arte es un metalenguaje que acerca a las personas. La corrida de toros es un rito con afán artístico que es cruento pero que no se articula sobre el espectáculo de la lidia y muerte del toro. Parafraseando a Ortega y Gasset en su defensa de la caza, al toro se le mata por haberlo toreado, no se torea para matar.
Finalizaba su articulo lanzando el postulado de que gente tan ridículamente vestida no puede en ningún momento aspirar a convertir su actividad en arte. Lo de la vestimenta no deja de ser un comentario jocoso, pero sí debo recordar que en algunas ocasiones en una corrida de toros se encuentran todos los elementos que definen a una actividad humana como artística, a saber: verdad, belleza, ansia de plenitud, sentido poético, deseos de comunicación y entrega del ejecutante.
Antonio Soler se introdujo el pasado domingo en el laberinto taurino.

lunes, 8 de marzo de 2010

Paulo Coelho, entre la autoayuda y el desconocimiento


Los periódicos inundan las horas de los domingos. Artículos, reportajes, entrevistas y opiniones se cuelan silenciosos para ocupar el sitio que la lluvia y el mal tiempo no dejan llenar de otro modo. Así llegué al XL Semanal del pasado fin de semana y me paré en su página 84. Esta es una sección de firmas y más concretamente la serie titulada “Leyenda personal” pertenece Paulo Coelho. El artículo que llamó mi atención se titulaba “William Blake, el visionario”. Por norma no leo nada de este autor ni del tipo de escritores al que se adscribe, todos los relacionados con la autoayuda, el pensamiento positivo y el buenismo. Entiendo que este tipo de pensamiento “light” que se resume en “uno puede conseguir lo que se propone, proponiéndoselo y pensando con fuerza en ello”, es de una fragilidad intelectual sospechosa y de una maldad intrínseca, ya que no hace justicia a lo que pasa en la realidad. El buenismo apuesta por causas previamente ganadas, como la paz, el medio ambiente o la diversidad, por lo que resulta altamente gratificante para quien lo proclama y para quien abraza ese mensaje. Con ideas sencillas, que no necesitan nunca de una ascesis exigente para su defensa, pretenden llegar a la esfera emocional de las personas, para hacerlas creer que los problemas de la vida son sólo problemas de actitud. Este postulado tan endeble y tan falaz siempre genera en mi anticuerpos.

En este caso, el título me atrajo en gran manera. William Blake fue un poeta, pintor y grabador inglés del siglo XIX, por el que me interesé de forma tangencial en una etapa de mi vida. Casi todos, incluido Coelho, lo definen como un genio poético “visionario”. Creyó que sus visiones interiores eran más reales que el mundo exterior y tendió a encarnarlas artísticamente. Su libro más celebrado es el “Matrimonio del Cielo y el Infierno”. En él Blake trazó un cuadro esotérico, con muchas claves propias de un libro de psicopatología, más que de una obra de ficción, en el que el mensaje final se resumía en que la realidad no nos depara nunca una alternativa totalmente inevitable; con tiempo, habilidad y buena actitud, encontraremos la forma de abrazar los dos extremos de esta alternativa. Según él, el mal se convertirá en bien, y de ahí su titulo. A Dios gracias, su influencia fue pequeña, y su proposición disparatada no recaló ni en la crítica literaria ni en el pensamiento de la época. Tuvo la suerte que sus postulados fueron rebatidos un siglo después por el gran pensador C.S. Lewis, que por medio de su magnífico libro “El gran divorcio, un sueño”, aplastaba intelectualmente su incursión psicopatológica con afán poético. El genial Lewis defendía en su obra que el mal puede ser anulado, pero no puede evolucionar hasta convertirse en bien, el tiempo no lo enmienda, es una alternativa insuperable.

William Blake no da para mucho, pero lo que me parece increíble es que Paulo Coelho apueste por este tipo de autores , posiblemente no sé si esto es autoayuda o desconocimiento. En su último artículo, sin duda, ambos conceptos son sinónimos.

martes, 2 de marzo de 2010

Invictus


Africa es la asignatura pendiente de la Humanidad. La civilización occidental la utilizó muchos años de amante. Siempre fue un amor interesado, limitado, prohibido. La belleza de sus tierras, la esperanza de sus gentes y sus gritos silenciosos nos han pedido siempre una oportunidad. La política nunca quiso saber de ella, más allá del "mete y saca" del momento. No atendió a la mayoría de sus dirigentes corruptos, no escuchó a sus fundamentalistas, pero es verdad que se rindió ante Madiba, nombre cariñoso y cercano por el que se conoce a Nelson Mandela. Icono de la lucha contra el apartheid, por el que estuvo en prisión durante veintisiete años, antiguo lider del Congreso Nacional Africano (ANC), primer presidente negro de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz.
Este verano el Mundial de Fútbol se celebra en tierras sudafricanas. Recientemente se estrenó la película "Invictus", con Clint Eatwood de director y como actores principales Morgan Freeman, en el papel de Mandela, y Matt Damon como el capitán de la selección nacional de rugby, Francois Pienaar. La película está basada en el libro de John Carlin titulado "El factor humano", en el cual relata la implicación del entonces presidente, en su deseo de profundizar la reconciliación interracial, en el campeonato mundial de rugby de 1995, organizado y ganado por Sudáfrica tras años de exclusión de las competiciones deportivas. La película y el libro son correctos, aseados, tragables y debieran ser vista y leído por nuestros componentes de la selección nacional de fútbol que aspiran a ganar el próximo mundial.
La figura de Nelson Mandela merece un acercamiento respetuoso y crítico, pero uno queda atrapado en la multitud de esquinas, caras y recovecos de su personalidad. Encontró en el perdón una forma de hacer política y de compromerterse con la dignidad y justicia de su pueblo. Entendió en un momento determinado que el deporte podía ser un elemento vertebrador de una sociedad por las pasiones que desata y las lealtades que despierta. Entendió que con el rugby su pueblo se podía reconciliar en un momento determinado y apostó por ello.
El deporte puede ser una hoguera de vanidades o un instrumento fenomenal de vertebración de un pueblo. Nelson Mandela estableció una relación especial con el capitán del equipo, Francois Piennar, y le mostró el camino de dar sentido a su compromiso deportivo y le regaló los siguientes versos que yo envío a los chicos de Del Bosque:

"No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el dueño de mi destino;
soy capitán de mi alma".








lunes, 22 de febrero de 2010

La nube de la gasolina


La gasolina se pasea diariamente por las nubes. Conocedora de la admiración que le profesamos no quiere mezclarse con el pueblo. Si bajara su precio la haría más accesible, y ella considera que se haría vulgar. Situación por la que no quiere pasar. Y en eso que todos semanalmente debemos ir a su encuentro, que no deja de ser un acto necesario, nada exclusivo y siempre caro.
Nos hicieron ver que el precio del petróleo nada tenía que ver con su valor. Los voceros de las compañías distribuidoras nos decían que el indicador de referencia para fijar los precios de nuestra cara amante, no es el precio del petróleo, sino la cotización internacional de los productos petrolíferos refinados. Los combustibles se negocian en referencia a las cotizaciones del Platt, que es un mercado de futuros y opciones de productos derivados del petróleo. Las tasas del Platt están influidas inevitablemente por la cotización del crudo, que marca la tendencia, pero también por una serie de variables específicas de este mercado, que parece ser que los personas normales no podemos entender.
La cosa cambia cuando sube el precio del petróleo. En ese momento la política de comunicación de las petroleras es bien sencilla: "Señores la materia prima sube, por tanto es inevitable la subida de precios en el producto derivado". Para eso no somos ciudadanos poco doctos en las cotizaciones del Platt. Además siempre añaden que cuando sube el petróleo el movimiento de ascenso en los precios de la gasolina es casi correlativo, no así cuando descienden, argumentando que un moviviento de caída de un 25% sólo puede llegar a producir un 10% como mucho de descenso en los precios. Siempre se les olvida decir que las compañías de distribución de derivados del petróleo han pasado de unos márgenes de 4 céntimos en 2006 a 10 céntimos en la actualidad y además con un tufo muy intenso a monopolio.Tampoco interesa olvidar que del precio que pagamos por litro de gasolina, el 40% es debido al precio del crudo, el 10% es el margen de la empresa y el 50% restante son impuestos. Demasiados comensales.
El barril de petróleo está fluctuando entre los 70 y 80 dolares y nosotros seguimos con la gasolina cara en un entorno de crisis económica generalizada, con subidas estables con respecto al año anterior de más de un 10%.
El pasado sábado cuando reposté gasolina y observé el precio de la misma quise subirme a la nube en la que ella viaja. Desgraciadamente no pudo ser y debo conformarme con el fastidio que me procura el dichoso Platt. Todo esto me huele mucho a la terminología ininteligible utilizada también por las entidades financieras que finalmente nos lanzan el mismo mensaje y que se resume: "El ciudadano siempre paga".

jueves, 18 de febrero de 2010

Acuarela malagueña


La lluvia dibuja la acuarela malagueña diaria. Tanta agua se está arrojando al lienzo, que todo está desdibujado, y vamos a tener que ir a un museo para ver el sol. La humedad empapa nuestras paredes y nuestros sencillos ríos abandonan su versión vertedero, mostrando su lado más salvaje.

Y en esto que el pasado martes un ficus de la Alameda Principal de Málaga se cayó como consecuencia de esta lluvia pertinaz. Tenía una antigüedad de unos 150 años y estaba en buen estado según informaron desde el Ayuntamiento. Su altura era de 25 metros y la copa tenía entre 25 y 30 metros de perímetro, mientras que el tronco tenía un perímetro de 2,5 metros y un diámetro de 1,20 metros.El pobre ficus se hundió primero sobre su base y posteriormente cayó al paseo central de la Alameda. Al caer, rompió otros dos ficus de menor tamaño de la acera norte del paseo central de la Alameda.

El peso del cepellón, más los dos primeros metros del malogrado ficus, era de 13.000 kilos y fue serrado por efectivos de los bomberos de la ciudad que sueñan con colgar el teléfono.

El cepellón del árbol se llevó al Jardín Botánico-Histórico de La Concepción para su estudio y recuerdo.

El agua es avara y se reserva toda la atención para ella, pero el caído ficus se merecía este verso suelto. Ciento cincuenta años son muchos y qué menos que una estrofa asonante al que tanta sombra procuró de forma tan callada y poco exigente. Ser malagueño y no tener un ficus en su vida, es como pretender correr los sanfermines sin pañuelo rojo. Por eso nos duele.

Nunca llueve a gusto de todos, pero los paragüeros le han puesto un piso al hombre del tiempo y en esta época de crisis, algo es algo. Descanse en paz malogrado ficus.

jueves, 11 de febrero de 2010

Canción triste del euro


El euro es la doncella amenazada por malvados caballeros. Sus almenas de protección, como el Banco Central Europeo o gobiernos europeos, parecen que no son defensas suficientes. En las últimas semanas ha tenido que defenderse de las múltiples acometidas que han lanzado sobre él diferentes grupos de presión con afán especulativo. En las monedas existe también una hoguera de vanidades, pero sobre todo las consecuencias del poder de una sobre otras tiene consecuencias económicas muy relevantes.
La cuna de la civilización occidental, la querida Grecia, pasa por enormes dificultades económicas porque los nuevos bárbaros bursátiles y su desacertada gestión han complicado en exceso su capacidad productiva y han minado su credibilidad. Europa ha salido presta a su rescate, y ha recordado a nuestros queridos griegos que la verdad y la honradez deben presidir su planificación económica.
En España nunca nos gustó el euro, porque sustituyó a la moneda de 20 duros, y eso nos afectó mucho. Preferíamos que la famosa dorada moneda fuera la referencia para los cafés, el pan y diversos bienes de consumo, mucho más que el altivo euro. Pero somos conscientes de que sin el euro no somos nada. Necesitamos esa armadura para poder enfrentarnos a los retos económicos presentes y futuros.
El euro está llenando ahora la escena con dramas y tragedias. Aplicando sentido común, responsabilidad y austeridad volveremos a vivir entremeses y comedias varias con el euro, que se habrá convertido en sólido caballero y habrá abandonado su papel de doncella.

sábado, 30 de enero de 2010

La crisis ninja taurina


Los toros no han necesitado que las agencias de “rating” los hicieran descender de su calificación del nivel “AAA” al “AA” para sumirlos en una crisis sin precedentes. Por su trascendencia, me permitirán que coja de modelo a la conocida “Crisis Ninja”, con la que el encantador Leopoldo Abadía nos ha explicado de forma sencilla la actual crisis económica mundial que padecemos, para defender mi opinión.

Algunos taurinos han perdido de forma acelerada su confianza en la virtud y verdad del rito. No han necesitado ninguna hipoteca “subprime” taurina. Tan solo con la admisión a trámite el pasado 18 de Diciembre de 2009, de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en el Parlamento de Cataluña, que solicitaba prohibir las corridas de toros, han sido noqueados. La plataforma ciudadana “Prou” (Basta) presentó 180.000 firmas para avalar su posicionamiento en contra de las corridas de toros, por considerar que debe acabarse con la “tortura de animales como espectáculo”.

Un observador externo restaría importancia a esta iniciativa. En el mundo asisten a las corridas de toros anualmente 60 millones de espectadores, y unas 200.000 personas viven directamente del mundo del toro.

La aritmética parlamentaria catalana en este momento, no deja de ser una circunstancia histórica más, y por tanto, no es el enemigo a batir. La base conceptual que sustenta esta ILP no deja de ser un tema opinable, y por tanto discutible en un marco de respeto, racionalidad y libertad. Entonces ¿por qué el mundo taurino se ha tambaleado? Trataré de arrojar luz al tema.

Los ninjas, en terminología de Abadía, eran personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo y sin propiedades (no income, no job, no assets= ninja) a las que los bancos prestaban mucho dinero en forma de hipotecas inmobiliarias, que por supuesto luego no pudieron devolver. Algo parecido ha ocurrido en el mundo del toro. Se ha puesto un gran patrimonio cultural y artístico en manos de diferentes ninjas, y éstos lo han abocado a un riesgo evidente de desaparición. Intentaré identificarles a algunos de estos ninjas taurinos.

Los primeros de la lista han sido todos los aficionados ninjas que han albergado dudas sobre el trato que se le da al toro en una corrida. Se han hecho eco de las posiciones en defensa de los animales preconizadas por Peter Singer. Muchos han argumentado ya frente a esta posición de forma sesuda, ahora recuerdo a Vargas Llosa o a Fernando Savater por ejemplo, y no tengo espacio para extenderme en la refutación de los postulados de Singer. Pero sí que me veo obligado a recordar que el fin último del toreo no es matar a un toro, tras infligirle todo tipo de daños. Se mata al toro por haberlo toreado, como culminación de un encuentro entre hombre y animal en el que está presente la muerte real de ambos y que caracteriza a la esencia misma de ese encuentro. El toro es protagonista necesario en el rito taurino, que no se erige sobre el daño y la muerte del mismo, sino sobre principios de autenticidad y búsqueda de la belleza, y que respeta efectivamente su esencia y fiereza.

Hemos depositado también confianza en los denominados espectadores ninja. Algunas corridas de toros son auténticos eventos sociales que atraen a muchas personas que persiguen una forma de estar y parecer en la sociedad, buscando notoriedad y cierta distinción. Todos estos aditamentos, en muchas ocasiones han restado verdad al rito y han asfixiado el sentido poético del toreo.

Otros depositarios de confianza de la lista han sido los profesionales ninja. Desgraciadamente ahora se les oye poco. Los roles profesionales en el pasado estaban bien diferenciados. En estos días nos encontramos con empresarios que pueden ser apoderados, ganaderos, comentaristas, e incluso toreros. Se están dando situaciones de monopolio evidente.

Nos encontramos también con ganaderos ninja en la lista. Por desgracia han apostado por un tipo de toro de lidia que tiene poco que ver con el que necesita el rito, y que pueden llegar a cargárselo.

Por supuesto, también hay toreros ninja. Los diestros hasta hace poco hablaban en el albero, inspiraban a escritores e intelectuales, además de enamorar a las bellezas de la época. El diestro ninja aparece en las revistas del “cuore” más que en las especializadas, se deja fotografiar con los concursantes de cualquier “reality show” y se enamora de cualquier sirena televisiva.

No me pueden faltar en esta particular lista los comentaristas ninja. Desde posiciones tibias e interesadas han renunciado a su obligación de ser transmisores fieles de la realidad. No nos han seducido con lo valioso.

La actual crisis económica ha necesitado que los estados rescaten a las entidades financieras y que los gobiernos se empleen en recuperar la confianza de los ciudadanos, para que se puedan dar de nuevo las condiciones para generar riqueza.

Los que amamos los toros debemos recuperar la confianza y recordarles a los protagonistas principales del rito taurino que deben expulsar de sus filas a los ninjas, que entiendo que todavía son minoría.

El rito taurino se actualiza cada tarde que un hombre está dispuesto a jugarse su vida en pos de recordarnos a todos, que el valor, el coraje y la inteligencia humana pueden imponerse a la fiereza y la fuerza bruta de un toro. La ganancia emocional de asistir a este rito es tan intensa, que merece la pena su defensa y respeto.