lunes, 25 de octubre de 2010

No quiero ser un lider (II) Metodología del aprendizaje

Existe también una metodología dura, pero más sencilla a la larga, que es la de obedecer y hacer lo que otro nos ordene.
Recuerden a "Oficial y caballero"

No quiero ser un lider (II) Metodología del aprendizaje

Uno debe decidirse por cómo quiere aprender en la vida. En el "Club de los Poetas Muertos" nos proponen una metodología valiente: nadar a contracorriente. En definitiva, ser uno mismo.

No quiero ser un lider (I) Buenas ideas

Estimados amigos voy a comenzar una serie de artículos a propósito del manido tema del liderazgo.
Os debo avisar que no creo en la figura del lider que nos muestran a diario los diferentes medios de comunicación, que tienen más de marketing que de auténtica corriente de pensamiento.
Toda esta serie se va a denominar "No quiero ser un lider", y se caractgerizará por compartir con vosotros ideas sencillas apoyadas en videos de películas muy relevantes y conocidas.
En el mundo de las nuevas tecnologías hoy propongo que lo más importante es tener una buena idea y si ésta intenta hacer el mundo un poco mejor, hemos dado con tecnología punta. Insisto las ideas siguen siendo el tesoro mayor para el desarrollo del hombre.
Comienzo con la película "Cadena de favores".

domingo, 24 de octubre de 2010

Presentación exitosa de "La pretemporada"

El pasado jueves 21 de Octubre presenté mi libro "La Pretemporada" en mi pueblo natal, La Carolina. Esta novela tiene mucho que ver con mi pueblo y por tanto era una presentación especial para mi. Estaban mis padres, mis hermanos, mis sobrinos, por supuesto mi mujer y mi hijo, y también muchos amigos que compartieron conmigo equipo y desvelos futbolísticos.
Lo organizó todo muy bien Juan Ojeda, presidente del Carolinense Club Deportivo, y la intendencia corrió a cargo de mi hermano Jesús.
Presentó el libro el conocidísimo periodista Tomás Roncero, que estuvo amable, cercano, entrañable y generoso.
Después compartí con los asistentes mis reflexiones sobre esta primera novela.
Muchas gracias a todos. Estoy en deuda con todos los que amáis el fútbol en La Carolina.

lunes, 18 de octubre de 2010

Presentación de "La pretemporada" en La Carolina

JUEVES 21 DE OCTUBRE DE 2010 EN LA CASA DE LA CULTURA
DE LA CAROLINA A LAS 19:00 HORAS

LA PRESENTACIÓN CORRERÁ A CARGO DEL FAMOSO PERIODISTA
TOMÁS RONCERO

LOS BENEFICIOS DEL LIBRO VAN DESTINADOS AL CAROLINENSE

NO FALTES, ESTÁIS TODOS INVITADOS.


domingo, 17 de octubre de 2010

Mesut Özil, el bailarín con ojeras

El Real Madrid jugó un magnífico partido el pasado sábado frente al Málaga. El equipo ha crecido como conjunto, con mayor robustez defensiva y fantasía atacante, de la mano de Mourinho. Son muchas cosas las que se pueden resaltar del encuentro, y podríamos fijarnos en la actuación de diferentes jugadores que jugaron a un gran nivel. Yo quiero detenerme en Mesut Özil.
Este jugador era un gran desconocido en España, hasta que lo vimos jugando en el Mundial de Sudáfrica, con su selección alemana. Su atrevimiento, su ligereza en el inicio de las acciones atacantes y su técnica fluida, lo hacen un magnífico asistente para sus compañeros. En el Real Madrid no había terminado de encontrar su lugar. No encontraba el sitio que le mostraba Mou.
Pero todo eso es pasado. Özil demostró ayer ser el jugador que necesitaba el Real Madrid. Sus desplazamientos en el campo recuerdan mucho a los de Zidane pero con un toque de mayor fragilidad. De forma discreta, asiste, abre espacios, muestra la magia del fútbol. Encontró ayer su escenario, y representó el papel de un bailarín, pero con ojeras. Ligero, de puntillas, insinuando, mostró el catálogo de lo mejor de su fútbol. Este jugador va a ser demasiado grande para seguir hablando sólo alemán. Su danza es la de la excelencia, con las reminiscencias de la inspiración de Butragueño y la belleza de Zidane. No quiero olvidarme de su actuación frente al Málaga.

sábado, 16 de octubre de 2010

Vargas Llosa para, templa y manda

El dolor es un misterio para el hombre. El sufrimiento nos introduce en el laberinto de la contradicción. La calidad de una sociedad o incluso de una civilización, puede medirse por la profundidad de las cuestiones que genera en torno al dolor y sufrimiento, y por la altura y extensión de las respuestas que se atreve a proponer. La madurez de las personas va pareja al lugar que le concede a su dolor y sufrimiento propio y al ajeno. Sólo si uno se ocupa del sufrimiento ajeno pueda algún día enfrentarse al propio.
La historia de la Humanidad ha tenido múltiples oportunidades para mostrarnos lo mejor y lo peor de nosotros mismos. El desvelo por el enfermo, el vulnerable, el desfavorecido ha hecho grande a un pueblo. El desprecio por el débil ha llevado al hombre a las profundidades de lo detestable.
Una civilización como la nuestra, en la que la dignidad y la vida de cualquier hombre merece la atención de la Humanidad en su conjunto, hace posible que no se abandone a su suerte a los mineros chilenos en las entrañas de la tierra. En otros países, como Corea del Norte por ejemplo, donde se ha abrazado una ideología en lo que lo importante es el estado y no el individuo, pues pasa lo que todos ustedes conocen. La vida de cualquier hombre tiene un valor relativo allí.
En las sociedades adelantadas occidentales en las últimas décadas hemos asistido al surgimiento de un nuevo movimiento en pro de la defensa de la vida de los animales. Separándonos de las posturas “animalistas” extremas representadas por Peter Singer, que sitúan la dignidad animal incluso por encima de la humana en muchas ocasiones, cualquier persona puede entender que nuestra relación con los animales merece atención.
Por desgracia en España, ha sido muy relevante el interés que ha suscitado el cuidado de los toros de lidia y el poco que han despertado otros cuadrúpedos con peor suerte y destino que ellos. Sólo puede entenderse este interés inusitado por el daño que se le inflinge a un toro en su lidia, si situamos a este tipo de posturas intelectuales dentro de lo que se conoce como pensamiento “buenista”. El “buenismo” apuesta por causas previamente ganadas por otros, como la paz, el medio ambiente, el respeto a la diversidad, la defensa de los animales, por lo que resulta altamente gratificante para quien lo proclama y para quien abraza ese mensaje. Con ideas sencillas, que no necesitan nunca de una ascesis exigente para su defensa, pretenden llegar a la esfera emocional de las personas, para hacerlas creer que los problemas de la vida son sólo problemas de actitud. Este  postulado tan endeble y tan falaz genera en muchas ocasiones personalidades frágiles.
Ante el “buenismo” se necesitan posturas de gran cilindrada ética e intelectual, y aquí aparece la figura de don Mario Vargas Llosa. Todos conocen los méritos que lo han hecho acreedor de merecer el Premio Nobel de Literatura de este año. No me ocuparé de su vertiente literaria, por todos muy conocida.
Quisiera fijarme por un momento en su postura frente al debate actual de la supuesta crueldad con el toro de lidia en las corridas que se celebran a lo largo y ancho de tantas plazas en Europa y América.
El escritor hispano-peruano, eminente defensor de la cultura del toro, ha explicado de forma eficaz y argumentada que el trato que se le dispensa a un toro bravo en los últimos veinte minutos de su vida es lo mismo de tolerable, civilizado y racional, que el que se le da a otros animales que entran en nuestra cadena alimenticia o en alguno de los pasos de nuestra investigación biomédica. Repite con insistencia la siguiente pregunta: “¿Es más grave, en términos morales, la violencia que puede derivar de razones estéticas y artísticas que la que dimana del placer ventral?”. Los “buenistas” pueden contestar. Si la respuesta es que no, la Humanidad en su conjunto debe abrazar con ilusión nuestro futuro vegetariano. Si es que sí, a las personas que les repugne asistir a la lidia de un toro, simplemente tendrán que hacer lo que han hecho generaciones que le han precedido, simplemente no ir.
Algunos “antitaurinos” defienden que el hecho de que los toros hayan sido motivo de inspiración a artistas, como Picasso o Goya, o  el mismo Vargas Llosa,  no les conceden atribuciones artísticas a los mismos. Todos estamos de acuerdo en esta afirmación. La mirada del artista sobre la realidad no confiere rasgos artísticos a la misma, hasta ahí podíamos llegar. Lo que si defendemos los taurinos es que a veces en una corrida de toros se pueden dar todos los condicionantes para que el encuentro de un hombre con un engaño endeble frente a un toro, una auténtica fiera, tenga sentido poético, que como bien conocen todos nuestros amigos “antitaurinos” es la esencia de cualquier obra de arte. Esto es, la acción del torero intenta desvelar otras realidades humanas con mayores sugerencias que la propia realidad aparente de las cosas, como Picasso con sus retratos de mujeres imposibles, por ejemplo.
Vargas Llosa, sin su Nobel pero con su mochila intelectual, acudió hace dos años a la Malagueta, invitado por María Gámez, y con su presencia defendió que en las corridas de toros se respeta al toro y se genera cultura, belleza y verdad. En el callejón departí unos momentos con él, y comprendí que don Mario sabía parar, templar y mandar.