sábado, 16 de julio de 2011

Antonio Tapia, entrenador sin equipo

El deporte está salvando a este país. El peso de los desastres económicos es tan grande que sólo el balón que nos centra el fútbol nos concede un poco de aire y libertad. El fútbol es la vida, para más personas de las que creemos.
Yo disfruto con el fútbol. Ayer tarde jugué un partido en Marbella con mis sobrinos, mi cuñado y sus amigos. Al finalizar el encuentro hablamos de la vida todos juntos y nos bañamos en la playa, mientras la luna daba luz al mar. Fue una de las mejores experiencias de la semana.
El fútbol genera unos espacios de libertad y deleite increíbles. En el fútbol uno se hace más grande porque necesita a los demás. Gracias al fútbol uno puede llegar a conocer a personas con las que construye unos vínculos sinceros y duraderos.
A través de mi amigo Paco Cañete, periodista deportivo, conocí a Antonio Tapia, entrenador en aquel momento del Málaga en Primera División. Desde el primer encuentro, tejimos una relación especial de personas que amamos el mundo del fútbol pero sobre todo estamos interesado en los demás.
Antonio Tapia es un entrenador atípico. Es educado, moderado en sus declaraciones, alejado de los oropeles de los medios de comunicación, profesor y fisioterapeuta, y que recientemente se doctoró en la Universidad de Málaga. Es un hombre dedicado en cuerpo y alma a su profesión, que reconoce que sus mejores momentos como entrenador datan de su época en el equipo de su barrio, donde estaban sus hijos. No necesita permanentemente trabajar en un equipo para sentirse entrenador. El mundo del fútbol no es justo, y Antonio Tapia ahora no tiene equipo. Sólo es cuestión de tiempo y de resultados. Es una pena que los nuevos propietarios del Málaga no cuenten con él para la estructura que están ahora construyendo.
Esta mañana en su clase en la Lider Escuela de Gestión, titulada "Equipos con talento", ha compartido enseñanzas de gran valor para todos los que hemos asistido. Su sencillez y prudencia, junto con su experiencia y saber, han sido muy enriquecedoras y motivadores. Gracias Antonio, gracias amigo.