domingo, 17 de octubre de 2010

Mesut Özil, el bailarín con ojeras

El Real Madrid jugó un magnífico partido el pasado sábado frente al Málaga. El equipo ha crecido como conjunto, con mayor robustez defensiva y fantasía atacante, de la mano de Mourinho. Son muchas cosas las que se pueden resaltar del encuentro, y podríamos fijarnos en la actuación de diferentes jugadores que jugaron a un gran nivel. Yo quiero detenerme en Mesut Özil.
Este jugador era un gran desconocido en España, hasta que lo vimos jugando en el Mundial de Sudáfrica, con su selección alemana. Su atrevimiento, su ligereza en el inicio de las acciones atacantes y su técnica fluida, lo hacen un magnífico asistente para sus compañeros. En el Real Madrid no había terminado de encontrar su lugar. No encontraba el sitio que le mostraba Mou.
Pero todo eso es pasado. Özil demostró ayer ser el jugador que necesitaba el Real Madrid. Sus desplazamientos en el campo recuerdan mucho a los de Zidane pero con un toque de mayor fragilidad. De forma discreta, asiste, abre espacios, muestra la magia del fútbol. Encontró ayer su escenario, y representó el papel de un bailarín, pero con ojeras. Ligero, de puntillas, insinuando, mostró el catálogo de lo mejor de su fútbol. Este jugador va a ser demasiado grande para seguir hablando sólo alemán. Su danza es la de la excelencia, con las reminiscencias de la inspiración de Butragueño y la belleza de Zidane. No quiero olvidarme de su actuación frente al Málaga.

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