sábado, 16 de julio de 2011

Mi tía Teruca se olvidó de ser enferma para ser persona

Mi tía Teruca vive en Málaga, está casada y tiene cuatro hijos varones. Trabajó durante muchos años junto a su marido, mi tío Manolo, en la antigua Tabacalera. Su empresa tuvo que ir reconvirtiéndose, y en un momento determinado les propusieron a los dos que se prejubilaran en condiciones que les eran favorables. Así lo hicieron y pensaron en vivir sus años de edad dorada de una forma más relajada y menos exigente. Se apuntaron a lo que los andaluces denominamos "la buena vida" y transitaron así durante unos años. Mientras asistieron a las bodas de sus hijos y a los nacimientos de sus nietos. Con los ahorros se construyeron una casa muy grande y acogedora en Colmenar. Su idea era que ese hogar fuera motivo de encuentro para toda la familia. Mis tíos eran felices, y daban gracias a Dios por todo  lo que estaban viviendo.
Un día, mi tía Teruca me dijo que cuando defecaba sangraba en ocasiones. La puse en contacto con mi amigo el magnífico médico digestivo, Román Manteca, y éste le practicó una colonoscopia. Cuando la finalizó me llamó y preguntó si quería que él le dijera que le había encontrado un cáncer de cólon a mi tía o quería comunicárselo yo en persona. Opté por la segunda posibilidad. Me trasladé al domicilio de mi tía Teruca, junto a mi mujer. Allí, en su salita, le comuniqué la trista noticia. Lloramos los dos, los cuatro mejor dicho, y después nos pusimos manos a la obra. Mi tía Teruca desde aquel momento, se convirtió en una paciente, disciplinada, sufridora y esperanzada. Apartó los proyectos de su vida y se enfrento a su enfermedad. Fue un ejemplo para todos.
El cáncer de colon fue vencido, pero en una revisión se le encontró a través de un PET, una imagen sospechosa en su tiroides. El diagnóstico: cáncer de tiroides. No podía ser, pero así era. De nuevo a llorar y a luchar.
Después de unos años también pudo vencer a su cáncer de tiroides. Desde aquel momento decidió que la vida merecía la pena ser vivida intensamente, derrochando amor, acercando siempre a la familia, pidiendo a Dios por los demás, e intentanso ser una buena persona. Su casa de Colmenar se convirtió en el centro de operaciones de su nueva vida.
Un día tuve que irme del hospital que dirigía y amaba con toda mi alma. Muy poca gente me acompañó en mi travesía del desierto. Mi tía Teruca me preparó en mi momento más bajo una fiesta sorpresa con toda mi familia. La inyección de moral que supuso para mi aquel encuentro no la podré olvidar nunca. Allí estaban todos los que me querían por lo que era no por lo que tenía ni el cargo que ostentaba. Me hizo mi tío una pancarta, que guardo como oro en paño. Mi tía quería hacerme sentirme querido e importante. Lo consiguió.
Todos los años mi tía hace una fiesta en su casa de Colmenar para que todos estemos juntos, nos toquemos, hablemos, comamos, bailemos, nos queramos...
Este año la excusa ha sido una "Fiesta Ibicenca". Ni Colmenar es Ibiza, ni Ibiza merece tanto. Era la excusa de este año de mi tía Teruca para decirnos que nos quiere, que abandonó su condición de enferma para sentirse persona por encima de todo.
Comparto con vosotros fotos de ese encuentro familiar. Gracias a todos, y que no dejemos nunca de querernos. Primero aparece la foto de los pequeños, y después la de los mayores. Mi tía Teruca es la cuarta de la primera fila empezando por la derecha.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre alegra saber que en los momentos más difíciles tienes a los que te quieren a tu lado, aunque también me gustaría puntualizar que quizas hay personas que te han querido por lo que eres y no por lo que representabas en aquel momento de tu vida y que no has visto que estaban a tu lado. Una lectora fiel.

Anónimo dijo...

A mi me has hecho hasta llorar jeje,eso es lo mas bonito poder estar con la familia en todos los momentos y poder disfrutar de ellos.muchas veces nos equivocamos con personas que tenemos al lado pero tu puedes estar tranquilo porque tienes mucha gente que te quieren aunque por circustancias no te lo pueda hacer ver dia a dia.espero que siga adelante tu tia con esas fuerzas y podais seguir celebrando esas fiestas tan especiales para la familia salis muy bien en las fotos 1 beso y nunca cambies porque eres una gran persona

Anónimo dijo...

Leyendo ésta historia me has hecho llorar, por el reconocimiento que expresas hacia tu tía Teruca, que sin duda se tiene que sentir orgullosa por tenerte como sobrino. No todas tienen esa suerte. Sin duda la familia es lo más importante.Una admiradora.