jueves, 26 de mayo de 2011

La #spanishrevolution en Bologna

Europa se despertó un día con una Universidad en Bologna. Los profesores que todavía tenían ganas de enseñar se reunieron y alumbraron con su generosidad este centro para estudiantes, en un siglo XI que no daba ni para una juerga. Por la mañana, en vez de cantar maitines, los jóvenes acudían a clase con la resaca de una noche que era demasiado breve para su edad.
Tanto dio de sí el asunto que hasta llegó para unos versos de Dante y Petrarca, y los escritos de uno de mis humanistas favoritos, Giovanni Picco della Mirandola. 
Los españoles que no dejan mojarse la oreja, por mucho que les duela a tanto europeo ebrio y colorado, pusieron la pica no en Flandes sino en Bologna con su Colegio Español. El valiente cardenal Gil de Albornoz, de regla estrecha y ancha fortuna, plantó sus santos cojones y sus reales allí para gloria de toda España.
Todavía se atreven jóvenes estudiantes españoles cada año a desfiar el frío italiano y quemar los libros de las bibliotecas de la universidad italiana. Los erasmus convierten la aburrida Bologna en una fiesta perpétua, donde los libros son piezas de museo y el buen rollo es la tónica. Este año está allí mi sobrino Juanantonio finalizando su carrera de Caminos. Él es un científico con alma de humanista y con ganas de parranda. Es tan listo que pasa de los libros y vive, por eso saca tan buenas notas y la vida le abrirá mil puertas.

Podía todos estos días seguir ligando y despidiéndose de sus amigas italianas, pero tiene los santos cojones de ir a la Piazza Maggiore y levantar el grito de la #spanishrevolution, sumarse a las palabras del gran Montero Glez, escritor de bolígrafo barato y metáfora poderosa, y junto a sus amigos insuflar ánimo a los últimos de Sol, que seguro no abandonarán.
Ánimo, fuerza y honor, libertad y dignidad.

2 comentarios:

cotrinatrujillo dijo...

Qué decir queda, que esta ciudad sin Universidad no es nada, pero esta universidad sin ciudad sería otro rollo. La experiencia erasmus es lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque mi padre no esté tan convencido. He aprendido a vivir, a conocer una nueva cultura e idioma, a curtirme como persona. Como dicen los modernos, ampliar el 'network'.
Este sábado me voy a París cinco días con la ONU y la Sorbonne al 'Paris International Model United Nations' (!toma nombre!), análoga al que hice en NYC hace un més.

Anónimo dijo...

Es muy importante y demasiado valioso lo que estás haciendo este año. Lo comprobarás a lo largo de tu vida.
Nunca olvidar estar del lado de los débiles y luchar por las causas justas.
Espero que disfrutes en París y aprendas mucho.
Un abrazo de tus tíos y tu primo que te quieren mucho.

Joseantonio Trujillo